Parmalat SpA llegó a ser la compañía líder mundial en la producción de leche UHT. Fundada por Calisto Tanzi, de 22 años, en Parma, Italia en el año 1961. Inicialmente una pequeña planta de pasteurización. En 40 años creció hasta convertirse en una empresa multinacional, manufactura leche y sus derivados, bebidas varias y productos de panadería. En los años 1980 productos de desayuno. En los años 1990 pasó a cotizarse en la Bolsa de Valores de Milán.
Parmalat saltó al mundo financiero en 1997 a partir de varias adquisiciones internacionales. Pero en 2001, muchas de las nuevas divisiones estaban produciendo pérdidas, y el financiamiento de las empresas desplazado significativamente por la utilización de derivados, al parecer, con la intención de ocultar el verdadero alcance de sus deudas y pérdidas. Para el 22 de abril de 2002 el precio de las acciones de Parmalat había alcanzado un récord y la compañía fue valorada en 3,7 billones de euros, empleando a más de 30.000 personas en 30 países.
La empresa comenzó a expandirse y su cartera de propiedades incluía, entre otras cosas: Parma Football Club, presencia en la Fórmula Uno con el equipo Brabham en los años ochenta, y posteriormente en los años noventa en el equipo Prost Grand Prix, ParmaTour, una agencia de viajes que quebró, Odeon TV Cadena de televisión vendida, Deportivo Italia equipo de fútbol de Venezuela, adquirido por Parmalat en 1998 para ser rebautizado «Deportivo ItalChacao», fue vendido a mediados de 2004; Paulista Futebol Clube, SE Palmeiras y el patrocinio del SL Benfica , Boca Juniors , CA Peñarol de Brasil, y al piloto de carreras de Fórmula I Pedro Diniz.
En su crecimiento contó con el apoyo de importantes bancos, entre ellos el Banco de América, Merrill Lynch, JP Morgan, Chase Manhattan y Citigroup.
En febrero de 2003, el director financiero Fausto Tonna anunció inesperadamente una nueva emisión de bonos de 300 millones de €. Esto fue una sorpresa tanto para los mercados y el CEO Calisto Tanzi despide a Tonna y lo reemplaza con Alberto Ferraris. Ferraris se sorprendió al descubrir que, aunque ahora director financiero, no tenía acceso a algunos de los libros corporativos, que estaban siendo manejados por el Director de contabilidad Luciano Del Soldato, de acuerdo con una entrevista que dio más tarde a la revista Tiempo, al hacer algunas averiguaciones, comenzó a sospechar que la deuda total de la compañía era más del doble que la reflejada en el balance general.
El plan para obtener fondos por 300 millones de € se abandonó en septiembre de 2003 y las acciones de la empresa cayeron significativamente como resultado de las preocupaciones planteadas sobre transacciones con los fondos de inversión Epicurum, una empresa con sede en las Islas Caimán, vinculada a Parmalat. En noviembre Ferraris renunció, menos de una semana después de la caída, reemplazado por Del Soldato, quien renuncia el mes siguiente, incapaz de obtener dinero en efectivo del Epicurum Fund, recurso necesario para hacer frente a las deudas y honrar pagos de bonos por cerca de 150 millones de €. Enrico Bondi es llamado para ayudar a la empresa, mientras que Tanzi renuncia como presidente y CEO.
El Bank of America denuncia que un documento por 3.950 millones de euros registrado en la cuenta bancaria de Bonlat, una filial de Parmalat domiciliada en las Islas Caimán es una falsificación. El primer ministro Silvio Berlusconi inició una investigación de fraude y nombró a Bondi para administrar el rescate de la compañía. Cientos de miles de inversores perdieron su dinero y nunca lo recuperaron. La compañía entró oficialmente en quiebra, aunque el gobierno italiano utilizó el legal «commissariamento» justo medio para salvar la marca.
Calisto Tanzi, símbolo de éxito ilimitado, fue detenido horas después de la firma, oficialmente declarado insolvente a finales de diciembre. Admitió que había un agujero de 8 mil millones de euros en las cuentas de Parmalat, pero negó cualquier encubrimiento. Siguió la detención de otros cinco ejecutivos.
Los auditores internos, finalmente determinan que las deudas ascienden a 14,3 billones de euros. Varias de las filiales de la compañía fueron posteriormente declaradas insolventes, incluyendo operaciones en Brasil y América y su club de fútbol en Parma.
Finalmente, Tanzi es acusado de fraude financiero y lavado de dinero. Calisto Tanzi, en otros tiempos símbolo de éxito, fue detenido pocas horas después de que la sociedad se declarara oficialmente en suspensión de pagos. Los italianos se sorprendieron de que un imperio tan vasto y establecido se derrumbara tan rápidamente.
Los autores
Calisto Tanzi en 1984, recibió el título de Cavaliere del lavoro, distinción concedida por el presidente de la república italiana a creadores de empleo. “El lechero”, como le decían, llegó a convertirse en el propietario de una de las cinco mayores fortunas de Italia. Entre sus bienes, una flota de aviones y helicópteros, casas y edificios, ostentosos coches y artículos de gran lujo. De extracción humilde y provinciana, Tanzi ostentaba su riqueza, símbolo de su poderío empresarial. Tenía relación con importantes personalidades del mundo financiero, político, eclesiástico y cultural. Profundamente religioso, Tanzi era amigo de cardenales. Andaba por los pasillos y escaleras del Vaticano y se jactaba de tener línea directa con el Papa Juan Pablo II.
El 28 de diciembre de 2003 —día de los Santos Inocentes—Calisto Tanzi fue arrestado en Milán y puesto en prisión preventiva acusado de falsedad de balance, quiebra fraudulenta, uso de información privilegiada y presunto engaño a los auditores de los estados financieros.
Fausto Tonna fue el principal creador de la trama ilegal por orden de Calisto Tanzi, que luego intenta dejarlo con el muerto. Tanzi negó haber dado orden de destruir la contabilidad y los computadores utilizados para falsificar las cartas de Bank of America que certificaban depósitos de 3.950 millones de euros a favor de Bonlat en las Islas Caimán. Un contador del grupo interrogado por los fiscales milaneses, confesó que habían utilizado un escáner para copiar el logotipo de Bank of America.[1]
En 2014, la División Criminal Quinta del Tribunal Supremo confirmó la condena a Calisto Tanzi a diez y siete años de prisión, el director financiero Fausto Tonna, fue condenado a nueve años de prisión.
Los contadores públicos Lorenzo Penca y Maurizio Bianchi socios de la filial italiana de Grant Thornton International fueron originalmente detenidos y acusados de jugar un papel clave en el fraude.
Gianfranco Bocchi, Auditor interno del grupo es encarcelado por su presunta vinculación con el fraude igualmente el Director de contabilidad Claudio Pessima.
Los títulos de la compañía fueron suspendidos en la Bolsa de Milán a la vez que se hizo efectiva su exclusión del MIB 30, principal índice de la bolsa italiana, las acciones de Parmalat perdieron en la Bolsa de Milán un 63,33%, situándose en los 0,11 euros. El 11 de noviembre, fecha del desencadenamiento de la crisis, el valor de las acciones de Parmalat al cierre era de 2,37 euros.
Las autoridades italianas acusaron a los auditores de la agencia de Deloitte & Touche, Adolfo Mamoli y Guiseppe Rovelli. Rovelli el encargado de certificar para Deloitte & Touche el balance del grupo Parmalat del año 2002, posteriormente invalidado, mientras que Mamoli firmó el balance de 2001.
Los fiscales asumieron que los auditores de Grant Thornton[2] cooperaron y hasta ayudaron a concebir el fraude en Parmalat. Lorenzo Penca, presidente de Grant Thornton Spa, y su socio, Maurizio Bianchi, fueron detenidos junto con otros cinco funcionarios y abogados de Parmalat bajo sospecha de haber contribuido a la bancarrota de la multinacional mediante el fraude y falsificación de los balances de la empresa.
Grant Thornton International rompió sus vínculos con su afiliada italiana Grant Thornton SpA después de que los auditores de ésta no pudieran ofrecerle garantías suficientes y acceso a la información necesaria. Grant Thornton SpA auditó algunas de las unidades de Parmalat en otros países, incluida la de las Islas Caimán, centro del escándalo, mientras que Deloitte & SpA, la filial en Italia de Deloitte & Touche, responsable de la contabilidad del grupo hasta que Parmalat la despidió. Parmalat anunció el despido de Deloitte, un día después que hiciera lo mismo con Grant Thornton SpA.
El abogado Gian Paolo Zini cumplió la tarea de crear una red de empresas distribuidas entre el Caribe, Delaware y las islas Caimán .El abogado Zini operaba directamente desde Nueva York y registró el fondo Epicurum, creado por Tonna, con el que la Parmalat vertió grandes cantidades de dinero, alrededor de 400 millones de euros, en Parmatour: este dinero se registró como cuentas por cobrar y se transfirió al fondo. La operación era obviamente falsa, pero útil para engañar al mercado.
El 29 de mayo de 2004 los fiscales de Milán formularon acusación contra 29 personas naturales miembros de la junta de directores, administradores, contadores, auditores, funcionarios de Bank of America y tres personas jurídicas: Bank of America, Grant Thornton y Deloitte & Touche.
El 18 de diciembre 2008 el Tribunal de Milán emitió un fallo, llamado «sorpresa», en el caso Parmalat. De los 29 acusados, después de la negociación de los cargos y leyes aplicaciones «polémicos» (como ex Cirielli ), incluidas las personas físicas juzgados, Grant Thornton, que cambió su nombre en Italia por el de Italaudit, fue sancionada con una multa de 240.000 euros y una pérdida de 455.000 euros.
Entre los que entraron en negociación, se acordaron condenas, con sanciones de prisión que van de cinco meses y diez días a dos meses. Ocho personas, entre ellas Paola Visconti (sobrina de Calisto Tanzi). Multa a Deloitte & Touche. Exoneración a Enrico Barachin, Giovanni Bonici (Parmalat Venezuela), Paul Sciumè (ex miembro del consejo de Collecchio Parmalat) y el banquero Luciano Silingardi.
Al final Tonna y el asesor legal Giampaolo Zini fueron condenados a cumplir penas de cárcel, de 30 y 24 meses respectivamente.
Modus operandi
Calisto Tanzi, y su equipo directivo crearon un sistema contable formado no por una, ni dos, sino por cuatro contabilidades: Contabilidad real; Contabilidad extranjera; Operaciones de Parmalat (en las que se incluyen directrices a favor del patrimonio familiar de los Tanzi) y Contabilidad publicada.
El balance que contiene la verdadera situación patrimonial de Parmalat fue recuperado del ordenador de Gianfranco Bocchi.
Fausto Tonna, reveló, la existencia de sobornos y todo un entramado financiero, con respaldo de varios bancos, para falsear las cuentas de la compañía. Tonna confeccionó, con el aval de varias entidades financieras, entre las que se encuentra Bank of America, Citigroup, JP Morgan Chase y Morgan Stanley, más de una docena de emisiones de bonos y aconsejó numerosas adquisiciones.
Parmalat aparentemente empleó el logotipo de Deutsche Bank sin autorización en una carta, con el fin de lograr una mejora de su rating de liquidez de la agencia de calificación Standard & Poor. Parmalat «no tenía permiso para usar el logo», que acompañó a la misiva enviada a finales del año pasado, aseguró el banco
Parmalat consiguió préstamos por casi 9.000 millones de euros poco antes del escándalo. El Citibank estructuró una operación llamada «bucco nero» -hueco negro, en italiano- para ocultar el monto real adeudado por la compañía; Bank of America organizó una ronda de contactos entre ejecutivos de la firma (algunos presos) e inversionistas estadounidenses para conseguir fondos; Deutsche Bank manejó la colocación de un bono por 350 millones de euros y Banco Santander guardó en su filial de las islas Caimán una parte del dinero desviado de las arcas del conglomerado italiano.
Entre las prácticas de contabilidad utilizadas por Parmalat se registraron venta de bonos vinculados a crédito, la colocación de una apuesta en su propia capacidad de crédito para evocar un activo de la nada.
Una «ingeniería financiera» cuajada de maniobras ilícitas durante quince años, entre los delitos cometidos se ubicó la falsedad contable, especulación abusiva y estafa. Calisto Tanzi, por su parte admitió la sustracción, con destino a las empresas de turismo de su hija Francesca, y al club de fútbol Parma de su hijo Stefano, 500 millones de euros de los 800 millones que consta que sustrajo.
Tanzi admitió haber «inventado» más de 7.000 millones de euros en falsos certificados de depósito o de recompra de bonos, pero el «agujero» de Parmalat llega, a primera vista, a los 13.000 millones de euros.
La firma auditora PriceWaterhouseCoopers (PwC), determinó que la deuda era de cerca de 18.000 millones de dólares (14 000 millones de euros), cifra ocho veces más grande de la que había denunciado, inicialmente, Parmalat.
En 2001 una firma financiera colaboradora de la filial de Parmalat en Brasil emitió obligaciones por valor de quinientos millones de euros. Según fuentes judiciales, la mitad de esa cifra fue destinada a cubrir deudas del grupo en Brasil, y la parte restante fue ingresada por Parmalat en una oficina del SCH en las Islas Caimán como garantía de un préstamo otorgado por la entidad española a una empresa propiedad del grupo italiano en Holanda. De ese dinero se sabe que con posterioridad fue transferido a cuentas a nombre de Calisto Tanzi en Malta, lo que hace sospechar a los peritos que pueda tratarse de parte de la cantidad que el empresario ha podido distraer de las cuentas del grupo para su interés particular.
El presidente de la Comisión de Valores Italiana (CONSOB), Lamberto Cardia, denunció un conflicto de intereses entre los grandes bancos italianos y las grandes empresas que contribuye a enmascarar los riesgos corporativos.
Por lo que se sabe, el fraude terminó siendo, una múltiple contabilidad, para el gusto de los diversos usuarios, soportada en una grotesca falsificación de la correspondencia de los auditores, recibos bancarios chabacanamente adulterados con un scanner y una fotocopiadora, mudanza del domicilio social, para no tener que cambiar de auditor. Auditor confiado o ingenuo, para darle el beneficio de la duda.
El daño producido por el desfalco contable, en Italia afectó a más de 115.000 inversionistas; en Argentina 450.000 propietarios de bonos del Tesoro del Estado y en Alaska un fondo de pensiones de carpinteros demandó por 1.000 millones de dólares.
Salpicados
Entre los muchos políticos comprometidos por financiamientos de Parmalat, la mayoría relacionados con los democristianos de la época se mencionan: Forlani, Emilio Colombo, Pomicino , Fabbri, Maestro, Mannino, Fracanzani, Speroni, Stefani, D’Alema, Dini, Fini , De Mita, Tabacci, Sansa, Scalfaro, Pier Luigi Bersani, Lusett, Gargani , que en su mayoría lo niegan. En cambio, han admitido sumas de recepción de menos de cinco mil euros y, por tanto, exentas de declaración, Casini, Prodi, Buttiglione , Castagnetti. Los beneficiarios argumentaron que pensaban que la contribución era de Tanzi, y no de las finanzas de la empresa.
Tanzi confesó que contribuyó con grandes sumas a favor de la campaña electoral de Prodi para las elecciones generales de 1996, igualmente en Brasil financió las campañas de Tancredo Neves, Fernando Collor de Mello y Fernando Henrique Cardoso y en Argentina la de Carlos Saúl Menem, a través de Duhalde.
Parmalat y Grant Thornton finalmente llegaron a la liquidación final de su conflicto, Grant Thornton International pagó 4,4 millones de dólares. La liquidación libera a Thornton de responsabilidad en la debacle de Parmalat, sin embargo, es obvio que el pago es una admisión de responsabilidad por parte de la firma contable.
El 28 de julio de 2009 Bank of America se comprometió a pagar 100 millones de dólares para resolver la demanda original de 10 billones interpuesto por Parmalat, sus filiales, y sus inversores. El acuerdo contiene tanto un componente de dinero en efectivo y no en efectivo. Bank of America no admitió irregularidades en la resolución del caso. Sin embargo es obvio que el pago es el reconocimiento de su responsabilidad en la debacle.
El 18 de abril de 2011, el Tribunal de Milán absolvió a los bancos vinculados en el fraude por el delito de información privilegiada, Morgan Stanley, Bank of America, Citigroup y Deutsche Bank. La decisión del Tribunal de Milán niega la compensación por unos 30.000 millones de euros a los pequeños ahorradores que firmaron los bonos emitidos por Parmalat antes de la caída.
En el año 2011 el 83% de las acciones de Parmalat son adquiridas, mediante una oferta pública, por la empresa francesa Lactalis, convirtiéndose entonces en el grupo lácteo más grande del mundo, y máximo comprador de leche con un volumen aproximado de cuarenta millones de litros diarios.
La historia de Parmalat fue llevado al cine en 2011, la película La joya, dirigida por Andrea Molaioli y la participación de Toni Servillo, Remo Girone y Sarah Felberbaum. Los nombres de los personajes y la compañía se reemplazaron con nombres ficticios.
El fraude de Parmalat adquiere una dimensión particular, acusaciones mutuas de la justicia norteamericana e italiana, favorecen la no sanción efectiva de algunos inculpados. Tercian especialistas, doctos en contabilidad, calificando de chapucero el fraude italiano frente a la creatividad de Enron. Algo así como nosotros lo hacemos difícil, lo de ustedes fue fácil. Los perdedores en ambos casos, al igual que en todos los fraudes, los pequeños ahorristas. Como dice el pueblo cuando le va mal: mala leche.
[1]. El Bank of America presentó en los tribunales de Milán una demanda contra la firma italiana por falsificación en escrito privado a raíz del documento de los 3.950 millones de euros.
[2] Grant Thornton, con 585 oficinas, es una de las firmas secundarios, auditoras de segundo nivel que siguen a las big four , KPMG, Deloitte & Touche, Ernst & Young y PricewaterhouseCoopers