CONTADORAS Y CONTADORES


Crónica contable 14

contador-a1 contador-a2

Originalmente era el tenedor de libros, un personaje clandestino, callado, taciturno, sin opinión, arrinconado.  Con la llegada de las petroleras norteamericanas vinieron  los auditores americanos y los contables españoles. Los primeros, los gringos, eran del mismo modelo de los criollos pero su vestimenta y maletín los diferenciaban. Traje obscuro, con  un enorme maletín como de agente viajero para cargar los papeles, no hablaban, no reían, solo mascullaban y andaban siempre en pareja.  Los españoles al contrario habladores como el que más y de un vestir deslucido.

Los criollos se quedaron con el calificativo gringo, contadores y con los  hábitos de los españoles, habladores de paja y deslucidos en el vestir. Por supuesto que hay excepciones. Excepciones que confirman la regla.

Los nuestros al principio estudiaban la teneduría de libros en academias, en Caracas en la Accounting  del profesor  Espada, en Maracaibo en la del profesor Duarte,  en  San Cristóbal en la Academia Gregg que dirigía el profesor Clavijo. En Barquisimeto era tarea de damas que aprendían en la academia de la señorita  Casta J. Riera.

Con la universidad la cosa se puso seria y ahora estudian o pasan por allí, y se denominan licenciados y licenciadas, las más peligrosas son las licenciadas. De estas hay como arroz y todas trabajan para el SENIAT, lo malo es que son los usuarios los que les pagan los honorarios.

Legalmente los contadores públicos, según ellos, dan fe pública, uno no sabe a quién, porque cuando al banco nos pide una constancia de ingresos, la licenciada o el licenciado la prepara, luego el banco como que no le cree pues llama y solicita soporte de los ingresos que acusó la o el profesional, y entonces tiene que buscar y rebuscar papeles o documentos que evidencien lo que se informó. Y si la cosa no cuadra el banco o mejor dicho la licenciada o licenciado del banco lo mira o recrimina como a un falsario.

Algunas contadoras y algunos contadores trabajan para unas empresas que llaman firmas, en estas hay unos picodeoro que venden los servicios que la firma presta, los cuales van desde llevarle la contabilidad hasta decirles después que está bien llevada porque está conforme las normas, pero eso si, ellos no son responsables de lo que hacen, ni lo que dicen, de nada.

Estos contadores y contadoras visten como porteros de ministerio, de lo más cuchi, con corbata y todo, a mediodía, sudan y sufren pero la pinta es la pinta, generalmente el traje es gris, el smarphon  último modelo, el reloj dorado y el maletín como el  del doctor chimbin. Los hombres de saco y corbata o como decían antes de flux. Las mujeres de falda larga azul obscuro, camisa medio masculina blanca, a veces chaquetilla, en otras vemos una reminiscencia de una vestimenta pretérita, traje sastre le decían.

El todo es imitar a los jefes, gerentes les dicen, hay unos socios que estos conocen de nombre pero nunca los ven, lo cierto  es que su trabajo es el de un  correveidile, formación le dicen en el proceso de inducción (amaestramiento o domesticación es lo correcto) , por medio del cual los convencen que pueden llegar a socios, pasados cuatro años, mínimo, se dan cuenta que para llegar a socio falta algo que nadie sabe que es pero sobre lo que todos sospechan, allí no se llega trabajando correctamente.

Los otros contadores, la mayoría que no trabaja en firmas, pelan por su propia cuenta, monta cuchidriles o despachos que progresivamente algunos, no todos, llegan a oficinas. Cuestión de suerte, labia, relaciones y mucho curso.

La contaduría es la ciencia, dicen algunos, que solo se aprende en cursos. Los contadores debían llamarse cursillistas. En mi pueblo cuando alguien se hace en los pantalones se dicen que se hizo cursos, será por eso que hay tantos contadores y contadoras haciendo cursos.

Hay cursos para cada ley, reglamento que sale o va a salir y  para el vigente y el derogado. Para cada norma o cada unidad tributaria que cambia, para cada una de las ordenanzas de cada municipio o para cada trámite ante cada organismo,  la inscripción o el retiro, para cada cola o cobro de cheque en un banco, curso para el depósito, para el archivo vivo y para el archivo muerto. Hay cursos cortos y cursos largos y multicursos,  a los que se les llama diplomado.

Los cursos hacen que los currículos aumenten en hojas y los conocimientos disminuyan en razón directamente proporcional al número de los primeros. A mayor número de cursos más confusión y menos conocimiento.

Recientemente se están promocionando cursos para entender los cursos.

contador-a3

Eso si todos los cursos son con coffe-break , el coffe break es lo que determina la calidad del curso. Curso que se respete tiene su coffe break. Hay algunos advenedizos que dicen refrigerio…guacale.

Lo de los cursos lo reservo para otra crónica, estoy preparando una investigación al respecto que lo más probable es que se convierta en material para un curso. Algo asi como el curso del curso. Me salió poético.

Otra cualidad o virtud de los contadores es que ellos son los responsables de lo que les toca y de lo que no les toca. Los dueños de negocio dicen ante cualquier evento distinto de recoger sus billetes, pregúntele a la licenciada o al licenciado, o eso es con mi contadora o con mi contador. Se percibe un sentido de propiedad sobre el profesional.  De donde uno deduce que toda contadora y todo contador tienen su dueño o dueña.

Lo dejo hasta aquí no sea que el dueño, amo, propietario o como se llame crea que esto de hablar de los contadores o contadoras es con su licenciada o licenciado y se venga con un reclamo de esos que llaman invaluable o incontable.

,

2 respuestas a “CONTADORAS Y CONTADORES”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.